Sobre mí

Soy Jesús Tiracuentos, narrador oral y creador de sueños. Desde siempre he entendido que un cuento no es solo un conjunto de palabras, sino una experiencia que debe vivirse con todos los sentidos. Para mí, contar una historia es como levantar un telón: cada relato es una pequeña obra de teatro donde los gestos, las miradas y los silencios tienen tanto peso como la voz. No me limito a leer o recitar; interpreto, juego y me dejo llevar, porque creo que las historias solo cobran vida cuando las sentimos en el cuerpo.

En mi manera de narrar, el lenguaje del cuerpo y el teatro de objetos son herramientas esenciales. Un pañuelo puede convertirse en un dragón que sobrevuela la sala, una piedra en un viajero incansable, o una simple silla en la torre más alta de un castillo. Me gusta meterme en la piel de todo tipo de personajes: humanos, animales o criaturas fantásticas. Cambio de voz, de ritmo y de expresión tantas veces como sea necesario para que el público no solo escuche la historia, sino que la vea, la huela y la toque con la imaginación.

Mi estilo es libre, divertido y profundamente participativo. No me gusta que el público permanezca inmóvil, así que lo invito a ser parte de la aventura. A veces un niño se convierte en un rey sabio, un adulto en una bruja encantadora, o alguien del fondo en un explorador intrépido. Esa interacción crea momentos irrepetibles, únicos para quienes los viven. Cada función es distinta porque el público también es distinto, y juntos vamos construyendo un cuento nuevo, lleno de sorpresas.

Nací en Sevilla, pero llevo más de veinte años viajando por el mundo, recogiendo historias como quien junta piedras preciosas. He narrado cuentos antiguos que guardan la sabiduría de generaciones y relatos contemporáneos que laten con la frescura de nuestro tiempo. En todos ellos pongo una pizca de magia, porque creo que el juego, la imaginación y la creatividad son herramientas poderosas para crecer y conectar. Cada vez que termino de contar, siento que he abierto una puerta a otros mundos, y me alegra ver que, al cruzarla, quienes me escuchan llevan consigo un pedacito de esa magia.